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jueves, 18 de agosto de 2016

Un mapa del libro, se viene Acunando...

Palabras preliminares.

Este libro está dedicado a todos aquellos que habiendo atravesado la experiencia de la pérdida de un hijo en gestación, la pérdida de hermanos en gestación, a aquellas mujeres que están buscando su maternidad anhelantemente y la siguen buscando…
Va dirigido a la sensibilidad de todos… ya que todos cargamos en nuestros clanes, en nuestras familias, sabiendo y sin saberlo, a esos seres que no pudiendo llegar a la vida,  han dejado una impronta en la espera, en el dolor, en el amor, y merecen ser nombrados, amados y honrados

A modo de introducción, este libro se desarrolla en tres capítulos, en el primero comparto una mágica travesía  transitando cada una de las 13 lunaciones  desde la primer luna nueva de enero del 2015.
En este primer capítulo despliego   mi historia personal,  que se desenvuelve desde un hilo conductor, sin la  intención de  realizar una autobiografía;  sino  de compartir desde mi nacimiento,  los tramos más sensibles   siguiendo este hilo hasta mi segundo nacimiento, a los  52 años.
La sobreabundancia de puntos suspensivos a lo largo de todo el libro , es de alguna manera, una invitación a pensar…
El  primer capítulo describe el reencuentro  con  mis abuelas y  hermanos no nacidos.
En el segundo capítulo, comparto los testimonios,  las historias de las mujeres, hermanas,  mis consultantes, acompañadas de poemas y  cartas.
El tercer capítulo, propone una introducción al duelo, una mirada histórica de la situación social de la mujer,  y  una guía de trabajo en una serie de prácticas en la ayuda del trabajo del duelo gestacional  y perinatal.
Dicha guía propone en primer lugar el acompañamiento desde un vínculo jerarquizado. “Acunando la pérdida”, desde algunos conceptos claves como son: la escucha activa, la empatía, la validación, la regulación emocional y  el manejo de los tiempos. También propongo una revisión de  algunos aspectos del rol del acompañante en duelo.
El esquema de trabajo que desarrollo, como una integración y un aporte personal, es  en función de cinco serie de prácticas o caminos, cinco ejes conceptuales.
El Camino de la Aceptación de la experiencia de la pérdida, recreando las circunstancias en pos de  tomar lo que la vida nos brinda  en esa experiencia, aprendiendo a retirar los juicios de valor, del bien y del mal. Aprendiendo del concepto de “aceptación”, como cese de todas las resistencias, hacia el concepto de “rendición incondicional” desde la “entrega incondicional” a lo que “ es “. La ACEPTACIÓN, como la llave y la puerta de entrada, la antesala del proceso de sanación.  Un concepto crucial para abrir en un estado de pacificación interior, abriendo el  camino hacia el Perdón.
El  Camino del Perdón, desde el concepto de aceptación y comprensión. Sanando la creencia de culpabilidad.  Distintos niveles del perdón y autoperdón de la mujer a sí misma y a la experiencia de la pérdida, ya sea natural o provocada. El Perdón, fuente de toda curación.
El Camino de la  Integración, entendido como  la necesidad de hacerle un lugar, reconociendo  a este hijo, dándole  un lugar en el corazón y en la trama familiar.
El Camino de la  Bendición, como acto  que implica darle la bienvenida a este hijo junto con  la valoración de la experiencia en si misma, honrando  su brevedad .No desde el apego al dolor, sino  desde   la sabiduría en la aceptación del misterio de ese lazo sagrado que une las Almas, aún en estos acuerdos de corta vida.
El Camino de la Liberación, está constituido por  oraciones, para brindarle a cada uno  la continuidad de su viaje hacia la Luz, en el camino de su evolución.
Para finalizar, una serie de rituales, y ceremonias.


                                                  ©  María Andrea García Medina
El libro ya está registrado en el ministerio de Justicia, en el registro de la propiedad intelectual como obra inédita, y tiene ICBN, está en edición, por lo cual, cualquier reproducción de la nota, o de algún parrafo de ella, te pido cites mi autoria. Muy atentamente.


miércoles, 22 de junio de 2016

Gracias Analía por abrir tu corazón, gracias Camila por tu bello dibujo.


Carta de Analía.


Hijo mío:
                  Cuánto hace que no me conecto con vos. Ya son 10 años de nuestra distancia, de mi silencio.
                  Te pido perdón por arrancarte de mi corazón, sábelo que no fue por indiferencia, fue por dolor, por un profundo e irremediable dolor en el cuerpo y en el alma.
                   Hoy vuelvo a vos y te nombro. Y te siento, pero también te extraño.
                  Te imagino, un hombrecito de 10 años jugando, mimándonos…
                  Desgarrador fue el día que te desprendiste de mi cuerpo, verte partir sin conocernos.
                   Dios sabe el porqué, ya sabremos vos y yo el porqué fue así tan repentina tu partida.
                   Gracias por haber estado en mi camino, gracias por haberme enseñado a vivir de otro modo.
                  Te llevo en mi corazón hoy, siempre y hasta siempre…
                                                                                                       Tu mamá, 7/04/16
.
                                                                                                                    

Analía,  también es mamá de Camila  de 6 años, tiene una pérdida gestacional 4 años antes. Ella tenía para este hijo fecha de parto un 6 de abril del año 2006 . Camila nace un 14 de abril  del año 2011. Cuando Analía hace la carta, y comparte por primera vez, esta información con su hija, Camila  hace un dibujo, donde integra a su hermano en la familia. Las dos con una bella sonrisa...


martes, 21 de junio de 2016

Gracias Maximiliano !!!


Maximiliano llega a la consulta a los 37años, con un cuadro de estrés, pánico y depresión. Llega por la interconsulta con el psiquiatra, donde es medicado y derivado a psicoterapia.
Maxi, consulta por la sintomatología, derivada parcialmente por un estrés laboral y  una crisis de pareja y separación. Tiene dos hijos nacidos  Ismael de 16 años  y Juana de 4años.
Aproximadamente en la tercera o cuarta entrevista, viene muy conmovido, porque me cuenta que se pudo confesar, que fue a misa, y con un tío, que es sacerdote  de la iglesia católica, tomó la decisión de confesarse luego de muchos años, a pesar de ser creyente, practicante y devoto.
Aprovechó el lazo de parentesco con el religioso, y de un modo coloquial, en una charla después de la misa, le solicita formalmente a su tío, la necesidad de hacerlo.
Cuando me cuenta, yo me sorprendo, porque fue algo que no había mencionado hasta ahora en la terapia. Me cuenta que lo que tenía que confesar, era algo que llevaba  en secreto, en silencio, en soledad, con culpa,  por  muchos años.
Y me comenta lo mismo que hizo en la confesión, que durante su noviazgo con la madre de sus hijos, a los 19 años, su mujer había quedado embarazada accidentalmente, noticia que siendo tan jóvenes, no les fue fácil manejar. Refiere que ella, con mucho miedo, lo compartió con su madre y lo ocultó a su padre.  Su madre la orientó a practicar el aborto. Maxi, en ese momento, prácticamente quebrado, con los ojos llenos de lágrimas, me cuenta, que él hubiera deseado seguir adelante con el embarazo, pero se vio obligado a aceptar la decisión de ella por toda la presión familiar a favor del aborto.
El siente que es algo que no pudo superar en todos estos años, porque además cuando recuerda en detalle el escenario, refiere, que en el momento de la intervención quirúrgica, escucha de la otra habitación “estos, de lo que zafaron, venían dos…” Y en ese momento tomó conciencia, que eran mellizos. Refiere que su mujer no hizo el duelo, y que él tampoco, pudo hacerlo. Que cada vez que él intentaba sacar el tema, ella lo llenaba de argumentos, justificaciones, en el intento de validar la decisión tomada, sin ninguna posibilidad de conectar con la tristeza y el dolor, cómo él lo hubiera necesitado.
Luego me cuenta, que con los años, llegó el embarazo de su hijo Ismael, que requirió reposo, y finalmente nació, hijo que hoy tiene 16 años. Luego refiere que entre Ismael, y Juana su hija de 4años, su señora perdió dos embarazos, por hemorragias y que en la segunda pérdida, su señora se estuvo por morir. Me dice que él está convencido, que esas dos pérdidas, son los mellizos que abortaron de jóvenes.
Yo le digo que hay algo que se llama la “recurrencia”, que es la tendencia de las almas de volver una y otra vez, por eso cuando se experimenta una pérdida, luego pueden repetirse.
Yo le digo que ellos tienen 6 hijos, cuatro no nacidos, y dos nacidos. El me repite que cree que las dos pérdidas naturales, por hemorragias, desde su punto de vista, son recurrencias, por lo cual, yo respeto su intuición, y acordamos que son cuatro hijos, dos no nacidos y dos nacidos. El se manifestó conforme con esta hipótesis.
 Luego nace Juana, con sus dos hijos, Ismael y Juana manifiesta un amor muy especial, adoración.
El refiere que no le puede perdonar a ella, tantos años haber tapado el dolor, le reprocha que no admite que jamás le ofreciera una disculpa, que jamás le ofreciera un reconocimiento por el dolor, que lo había vivido en soledad, ya ella no le permitió  compartirlo en pareja.
El refiere que ese recuerdo del primer aborto, lo llevó  toda la vida, hasta recuerda el olor  de ese lugar. En un momento de la sesión revela un sueño muy importante. Dice textualmente: “soñé que estaba en una plaza y había unos chicos en un sube y baja y yo los veía a lo lejos. Uno pelirojo con ojos celestes como Juana y otro con el cabello enrulado. Me dicen vení, me llaman, vení papá a jugar con nosotros, cuando me acerco y los veo mejor, eran un calco de nosotros, me desperté llorando…”
Ahí decidí contárselo a mi madre, sino me iba a volver loco, me hizo bien hablarlo por primera   vez.
Me pesaba mirarla a Juana a los ojos, porque veía a esa nena del sueño. Cuando los veo a Ismael y a Juana, también los veo a ellos…
Me dice que está convencido que el 70% de la crisis de pareja que arrastran hace tantos años, tiene que ver con esto, con la negación de ella, y  mi bronca, mi imposibilidad de perdonarla.”
 “Cuando lo pude confesar, recibí un alivio profundo, el perdón y la misericordia de Dios, y este tío, me ofreció hacer una ceremonia de bautismo, y me explicó, que donde nuestros hijos están, están esperando ser reconocidos, y que cuando ellos son bautizados, salen del “limbo” y se elevan a la Luz.”
Me cuenta, que lo habló con su señora, que le pusieron nombres a esos hijos, Pedro y María, que hicieron la ceremonia intima, ellos mismos, con la guía de este tío , luego de la ceremonia , previa confesión y  comulgar de su señora... Maximiliano refiere sentir automáticamente una reconciliación "espiritual" con su señora y un profundo alivio espiritual en ambos. Pudo verdaderamente perdonar y dejar de sentir rencor hacia la madre de sus hijos.
Y me repite : “Yo te bautizo en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo, Amen” , con agua bendita, como con un gesto de soltar unas gotas de agua hacia las criaturas, en un gesto simbólico.
 Y refiere que a partir de ese momento, el haber nombrado a sus hijos , haberlos bautizado, y compartido ese momento con ella y el religioso, fue una posibilidad de comenzar a sanar y a reparar desde lo personal y en  su relación de pareja.
También él refiere, que ya los puede nombrar, y que a partir de ahora en adelante,  cada año, cerca de su fecha de gestación, de la interrupción del embarazo  y la fecha posible de parto,  sabe que aún siendo fechas dolorosas,  pero que los va a poder  recordar por  su nombre, y brindarles una oración. Que ya está en paz, que los puede recordar en paz.
Luego, Maxi, no volvió a terapia, me saludó telefónicamente. Era esto, lo que tenía que resolver, y lo compartió conmigo, yo me sentí muy emocionada porque evidentemente lo hizo por sí mismo, sin mi intervención, con la ayuda de este tío, que le permitió un ritual como la ceremonia de bautismo, en el marco de la iglesia, con toda la legitimidad que da el encuadre de su religión en una persona tan creyente y practicante  como él.
Yo, también muy agradecida por permitirme compartir su experiencia, su testimonio. El de un hombre sensible, un padre, con su conexión tan amorosa. Y también sorprendida, como existen algunos sacerdotes de la iglesia católica, que pueden abordar el tema de esta manera. Era la primera vez que escuchaba un bautismo en estas situaciones de hijos que no llegan a su nacimiento. Lo cual me da una enorme esperanza, que la Iglesia, pueda ofrecer a los padres, esta posibilidad, tan humanizante. Que les permita a las familias, hacer un duelo con dignidad, en un marco de respeto a su dolor y  por estos hijos, de darles una identidad y una ceremonia de bautismo como a cualquier otro niño. Sorprendente.
Gracias Maxi, por tu experiencia, y tu testimonio, los papás también sufren, también hacen su proceso, sufren de otro modo, tienen sus tiempos, pero tienen su sensibilidad, son también sus hijos. “Un hijo es para toda la vida, un padre también” Aquí, un padre presente, sensible, amoroso. Gracias nuevamente Maxi, tu experiencia va a ser muy valiosa para tantas familias.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Flor de durazno


Flor de durazno

 Ruborizante sensación, colmado el corazón
 Dulzura imnata, que se amamanta.
 Presencia desapercibida, que ha emprendido la huída.
 Pequeña flor de durazno que quisiera tener en mis brazos.
 Tan pequeño y tan sentido ¿porqué dejaste mi vida?
 ¡Qué gran desdicha, ni una palabra dicha!
Tenerte tan poco, sin saber nada de ti.
 Arrastrarte de apoco y quedarme sin ti.
 Sentirme vacía de tanta dulzura.
 Para mí, ya todo es caída y nada lo cura.
 ¿Cómo no cuidarte y ahora tanto amarte?
 Llorar tanto esta ausencia que no advirtió presencia.
 Hubiera querido para ti dulzuras, jamás amarguras.
 Hubiera querido tenerte y no así perderte.
Perdóname pequeño amor por haberte desconocido.
Perdóname por no haberte oído.
Te quiero y siempre en mí estarás presente.
 Te amo y quería que de algún modo lo supieras.
 Por eso te dedico sin conocerte estos versos.
 Te amo, te amo tanto, sólo perdóname, por este amor que es tan cruel.

                                                                        Edith