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sábado, 13 de agosto de 2016

Manifiesto de nuestros derechos.


Manifiesto de nuestros derechos luego de la pérdida.
Creemos que las mujeres, somos potencialmente madres, si lo deseamos.
Creemos que las madres somos mujeres que descubrimos dentro de nosotras mismas el principio de la Vida, el principio femenino del Universo y nos consideramos hijas de la Diosa, a través de nuestros linajes.
·       1. Me doy el permiso de no estar bien, de atravesar por todos los estados emocionales y la confusión.  De no poder manejar el dolor.
·       2. Me doy el permiso y el derecho de sentir bronca, enojo, impotencia  con todos a mi alrededor, con la vida, conmigo misma.
·       3. Me doy permiso de sentir envidia por todas las mujeres que anuncian sus embarazos, se lucen con sus panzas, o las que solo hablan de sus hijos…
·       4. Me doy permiso de pedir ayuda, de darme cuenta que no puedo sola. De hablar de esto que me pasa, de salir del aislamiento y el encierro.
·       5. Me doy permiso de hacer las interconsultas, y cambiar de médicos y equipos hasta sentir que me brindan el marco de respeto a mi cuerpo, a mi dolor, a mi salud integral, que también es psicológica, emocional y espiritual.
·       6. Me doy permiso a buscar el diagnóstico, a entender qué pasó, los porqués, a pesar que la medicina no me de las respuestas.
·       7. Me doy el permiso de elegir libremente  el tratamiento expectante del aborto, de permitir que mi cuerpo despida por sí mismo, el embrión, los restos de tejidos, placenta y demás restos biológicos. Sin verme presionada a realizarme un legrado (raspado uterino).
·       8. Me doy el permiso a estar sola cuando lo necesito, y de estar acompañada solo con la gente que yo elijo.
·       9. Me doy el permiso de vivir el duelo a mi modo, de no estar bien todo el tiempo que necesite, de reconocer y respetar mi dolor. De no exigirme más de lo que puedo, ni por complacer o aplacar a los demás.
·       10. Me doy permiso para no asistir a festejos, reuniones, o todo tipo de compromisos. De alargar la licencia laboral, o tomar vacaciones para centrarme en mí proceso, y volver gradualmente a la rutina solo cuando yo me sienta en condiciones de hacerlo.
·       11. Me doy la oportunidad de tomar conciencia, de tomar la responsabilidad propia y compartida. De contar y aceptar la ayuda del padre si así fuera posible. De vivir la experiencia como un camino posible de transformación y de crecimiento.
·       12. Me doy la posibilidad de ayudar a otras mujeres que han atravesado la misma experiencia, sabiendo que ayudando me ayudo a mí misma, que puedo acompañar, así como yo necesité ser acompañada.
·       13. Me doy la posibilidad de soñar o no con un nuevo embarazo, de darme todo el tiempo necesario, de asumir que todavía no puedo y aceptarlo.  Me permito evaluar otras maneras de ser mamá, como la adopción. De saber que cuento con otras posibilidades creativas, como otro tipo de proyectos donde poner mi energía vital mientras tanto vaya resolviendo la salida de mi duelo.
                                                                  
                                                            Gilda Sessone
                                                        María Andrea García Medina



domingo, 31 de julio de 2016

Alumbrándote mujer...

La salvación de la humanidad está en manos de la mujer que reconoce su propio poder y se encuentra con otras mujeres, para unidas salvar la Tierra.
En su largo camino de aprendizaje la mujer será capaz de encontrar su fuerza, su coraje, el conocimiento, la energía necesaria para cambiar el curso de su propia historia, haciendo de cada dolor, de cada soledad, de cada tristeza, un mundo de alegría, de amistad de plenitud.
La mujer se aprende a sí misma, estudiando su propia naturaleza, sigue su camino conciente de Sí misma, desde su energía interior, que la protege tanto a ella como a todos los que ama. Es por esto que tendrá que aprender a descender a su mundo interno: solamente cuando descubra su verdadera esencia podrá usar toda su energía interior.
Un hombre cercano a una mujer que se conoce a sí misma, se diviniza! Para descubrir los misterios de la divinidad el hombre debe penetrar en el corazón de la mujer, porque la Diosa quiere solo aquello que la mujer desea. Si la Pacha mama es amor, también la mujer lo es. El hombre debe considerar a la mujer como la versión de la naturaleza creadora cuya moral se basa en el respeto a la vida.
A través de la mujer el hombre puede alcanzar lo Absoluto, por eso es tan importante para ella direccionar su propia energía. Si logra tender ese puente de energía, el hombre que lo recorrerá sabrá que ella es el camino capaz de conducirlo a la Divinidad.
Planeta Azul. Innana 2.0 Tomado del Internet.