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sábado, 2 de julio de 2016

Gracias Mariela, gracias Bautista Ezequiel


Testimonio Mariela
"Recuerdo que tenía 21 años, fue un viernes 23 de octubre del 2006.
Sebastián me decía que me haga el test, yo tenía un atraso, pero no me animaba. En ese momento tenía dos compañeras en el trabajo, una no podía tener hijos, la otra estaba embarazada.
El tuvo que comprar el evatest. Yo no le podía decir a nadie de mi atraso, tenía miedo. Cuando me hice el test, no me imaginaba el resultado, salí del baño llorando, no podía parar de llorar.
Apenas pude, se lo comenté a mi hermana y ella me dijo “qué boluda”, no me lo voy a olvidar más. Se lo comenté a mi mamá y me preguntaba “porqué lloras tanto?”, yo pensaba, cómo se lo explico a mi papá…? Mi mamá se puso super feliz.  En ese momento mi hermano menor, Sebastian, tenía 10 años, y me hizo unos dibujitos del bebé.
Se lo contamos a mis suegros, ellos estaban contentos, me llamaban todos los días. Iba a ser su primer nieto. A su vez yo pensaba “esto no es lo que yo quería para mi vida…” Recuerdo que ellos de la felicidad me decían “Hay guacha, nos vas a hacer abuelos…” Yo el lunes tenía turno con el ginecólogo, fue mi primera vez, hasta ahora no había ido nunca al ginecólogo. Fui para pedirle un análisis de sangre, yo sabía que iba a dar positivo. Fui con mi hermana a su casa y luego me acosté. En la visita al ginecólogo le conté que hacía poco me había vacunado contra la rubiola, al médico se le transformó la cara. El tipo después de felicitarme, cambió el discurso, me dijo, sos joven y tenés toda la vida por delante, vas a poder ser mamá cuando quieras. Nos dijo que podría nacer con malformaciones y que incluso había riesgos de perder el embarazo. Me acuerdo que me fui a googlear todas las consecuencias de la rubiola en la gestación, mucha información, nada bueno. Al toque todo el mundo se entera. Sebastian mi pareja, me decía que yo estaba obsesionada con tener un hijo enfermo. Yo me sentía mal todo el tiempo, y mal físicamente. Por la cabeza jamás se me cruzó la posibilidad de abortar. La madre de mi novio, encima, es ultracatólica, se reunían a rezar el rosario por la salud del bebé.
Recuerdo que me quedaba a dormir en su casa, me sentía mal físicamente, y le pedí a Sebastian que me lleve a la guardia, él no quizo, y me llevo su madre, mi suegra. No me pudieron dar nada, solo reposo. Recuerdo que también mi suegra fue a ver a la virgen de San Nicolás,  me trajo una medallita. Es la virgen de la futura mamá. Empecé a sentir la distancia con Sebastian y comenzaron las discusiones. Me fui a mi casa. El me agobiaba diciendomé que yo quería tener un hijo enfermo, y yo le decía que tener un hijo es una bendición, enfermo o sano, es una bendición.
Sebastián sufría mucho, porque él tenía un hermano discapacitado. Recuerdo los enojos, las distancias, las discusiones. Recuerdo que le puse en un mensaje de celular, que “nosotros” lo amábamos… y lo extrañábamos…” El no contestó … Después el me dijo que yo me las podía arreglar sola sin él… Durante 5 días no me llamó ni un solo día por teléfono. Fue una eternidad. Me acuerdo que mi hermana, ese viernes me dijo de salir, y yo pensé es mi última salida, salimos.
El domingo recibo un mensaje de Sebastian diciéndome lo mismo, que podía vivir sin él, pero que le devolviera sus objetos personales, un buzo y una calculadora.
Mi suegra me llamaba todos los días. En esos días, Sebastian me llama, me pasa a buscar y vamos al Plaza Oeste, a conversar, ese domingo él me dejó, ese día decidí sacarmeló. Me cuerdo que él me confesó que había ido a bailar, lo odié tanto, le rebolee el buzo, me levanté y me fui caminando llorando hasta mi casa, caminando bajo la lluvia. Yo le dije que me lo iba a sacar.
El me llamaba y yo no lo atendía. Un día me cruza con el auto, y me lleva a su casa, el despertó a su madre y a su padre para que los salude, ahí me dí cuenta que él había actuado bajo la presión de sus padres.
Me acuerdo, que mi hermana me sacó un turno para el día 13 de noviembre, un miércoles en San Justo. Me acuerdo que me podía acompañar una sola persona.  El no me quiso acompañar , y lo pagué yo con un dinero que había cobrado de una indemnización reciente. Me acompañó mi hermana. Antes de entrar a quirófano lo veo que llega, cuando nos vemos, apenas me saluda, discutimos y él se fue…
No me acuerdo nada más, pero cuando me desperté me llevaron a casa en un remise. El médico me puso un diu. En mi casa, mi familia no quería que me lo saque, y cuando se enteraron, mi mamá estaba tan enojada, después de eso me hechó de mi casa. Ya era fin de año, no tenía donde ir, salí a buscar trabajo. Después del aborto, nos arreglamos, y yo empiezo a ser mala con él. En enero me fui a vivir con mi abuela paterna, yo no podía conseguir trabajo. Salimos unos días nada más, me dejó por mensaje de texto. Yo no le quise contestar. Empecé a estudiar en la Universidad de la Matanza y comencé a ver a un ex novio mío que salí durante 5 años que me pegaba… En eso yo empecé a trabajar en un supermercado, y lo veo pasar por la calle de la mano con una chica…
En abril, empiezo la facul en Morón, y me voy a vivir con mi hermana. Después encontré un departamento y me fui a vivir sola en el 2008. Yo me imaginaba una cuna en ese lugar y pensaba que podría estar viviendo con mi hijo. Me acuerdo que vivía sola y lloraba todas las noches. Desde el 2006 al 2008 me la pasé llorando, noches enteras, la vida… Se hubiera llamado Bautista Ezquiel, me pregunto cuando va a volver? No quiero a otro, lo quiero a él. Yo lo busqué muchas veces al padre de mi hijo, le mandé mails, lo llamé por teléfono, nunca me contestó. Recién nos pudimos encontrar en el 2012, recién  6 años después …”

Después de recordar y reconstruir la experiencia, hicimos una meditación y una visualización. Fue un momento muy conmovedor, porque Mariela había invocado a su hijo por mucho tiempo y lo había llorado en soledad durante dos años, (2006 al 2008 aproximadamente) Luego refiere que siempre lo recordaba, pero sin la crisis de llanto que la acompañó esos primeros dos años. Así que cuando le ofrecí, conectarse con la esencia espiritual de su hijo, inmediatamente me dijo que sí. Y se entregó totalmente al trabajo de relajación, y visualización. Hicimos una técnica de psicodrama y constelación. Luego hicimos la bendición, el bautismo, y las oraciones de liberación.
 Ella tuvo en sus brazos a su hijo Bautista Ezequiel, esta vez volvió a llorar, pero no de tristeza, sino de felicidad… Lo abrazó, lo acunó, lo contempló… lo reconoció… y también le pidió perdón…
Y se dio la oportunidad de escuchar a su hijo, que sorprendentemente, le dijo: “No tengo nada que perdonarte mamá  porque te amé desde el primer momento en que te conocí…, yo fui creciendo por el amor que me fuiste dando día a día, vos me das vida… Sos la mejor mamá del mundo… yo te veo como sos mamá, que brillás… “
No recuerdo más, dejé de tomar nota, fue un llanto ahora compartido, fue una hermosa experiencia para mi acompañar a Mariela en su proceso, después de 10 años, pudo recuperar a su hijo. Cada vez que habla de él se le ilumina el rostro, se ríe y se emociona.
 Y ahora se da también la posibilidad de abrirse a soñar con la maternidad como futuro proyecto, la cual tenía negada, y bloqueada por el duelo que no había podido realizar en su momento. Duelo que fue complejo  por la doble pérdida, su embarazo adolescente, soltera,  el abandono de su pareja, junto con la expulsión de la casa de sus padres.
Sigo trabajando con Mariela, está muy plena, finalizó su carrera universitaria, vive sola, está en pareja, y sueña con volver a ser mamá, reconstruyendo sus vínculos. Y me ha prometido escribir la carta a su hijo Bautista Ezquiel.




jueves, 5 de mayo de 2016

Tomado de Pregnancy After Loss Support




Este artículo es una traducción, es una síntesis de los derechos que una mujer que luego de una pérdida,y frente un nuevo embarazo,  se pueda permitir. Será una experiencia delicada, y estos derechos le brindan un permiso más humano, amoroso y compasivo.


1) Tengo el derecho a llorar a mi hijo o hijos que han muerto y / o los embarazos anteriores que he perdido.Tengo el derecho de estar triste por la pérdida de mi (s) durante el embarazo actual.
2) Tengo derecho a tener miedo, ansiedad y miedo. Ya sé lo que se siente al perder. Sé lo que se siente tener el "Nunca me va a pasar" en realidad me pase a mí. Ya he tenido la peor suceda, y sé que podría ocurrir de nuevo. Por favor, no disminuirá mi realidad por la disminución de mis temores.
3) Tengo derecho a recibir apoyo. Lo necesito ahora más que nunca. Especialmente de mi familia, amigos, otras madres en duelo y PAL, proveedores de salud mental, y mi equipo de atención del embarazo.
4) tengo el derecho de buscar la aprobación de otros cuando sea necesario. También tengo  el derecho a rechazar la seguridad de que los demás me dan que yo no pedí y no quiero escuchar o creer en este momento.
5) Tengo el derecho a ser considerada por los proveedores de atención de la salud. Soy el experta en mi cuerpo, mi bebé, y este embarazo, y mi preocupación debería ser y será llevado en serio. Si no me toman en serio, puedo y quiero encontrar un médico o partera que va a respetar mi experiencia y los conocimientos de conocerme a mí misma y escuchar a mis necesidades.
6) Tengo el derecho de planificar y tener la experiencia de parto que yo elija. Ya se trate de una en el hogar, hospital o cesárea nacimiento, tengo el derecho a planificar y esperanza para la experiencia del nacimiento que se encuentra la mayoría de la curación . Yo entiendo de primera mano que la vida no siempre va de acuerdo con los planes, pero todavía tengo el derecho de planificar las cosas son diferentes esta vez.
7) tengo el derecho a no asistir a las “Baby Shower “, fiestas de cumpleaños, fiestas y otros eventos. Tengo derecho a elegir con quién estar.
8) Tengo derecho a sentir la alegría y la esperanza de esta nueva vida que llevo dentro de mí. Soy libre de esperar que este niño me va a traer un poco de sentido de la curación y la alegría de nuevo en mi vida.
9) Tengo el derecho a no estar bien. He pasado por una de las peores experiencias que una persona puede pasar; He perdido un hijo y la maternidad de ese niño. Debido a esto he ganado el derecho a no estar bien durante este embarazo después de la pérdida. Si alguien tiene un problema con eso, es problema de esa persona.
10) Tengo el derecho de recordar a mi hijo (ERN) que murió y / o el embarazo anterior he perdido. El hecho de que estoy esperando de nuevo no significa que he dejado de duelo todo lo que he perdido.
11) Tengo el derecho de celebrar o no celebrar este embarazo. Embarazo después de la pérdida es difícil. Podría ser la cosa más difícil que he hecho después de perder a mi hijo. Tengo el derecho de estar confundido acerca de la danza de la alegría y el dolor que fluye continuamente a través de mí mientras continuo en duelo por la pérdida anterior.
También podemos agregar, que tenés derecho a no buscar un embarazo inmediatamente, a tomarte tu tiempo. Tenes todo el tiempo necesario para lo que necesites, incluso podes poner tu energía creativa en otro tipo de proyectos. Y si deseas soñar con un hijo podes buscar otras vías como la adopción. Pero si quedas embarazada nuevamente, bienvenido sea y aprópiate de estos derechos. La experiencia no se repite de la misma manera, con la atención médica y psicológica adecuada, sin todas las garantías, estos derechos te van a acompañar de un modo compasivo y respetuoso hacia vos misma